Sin beso de buenas noches no pudo pegar ojo hasta bien entrada la madrugada. Vio dragones, brujas y duendes proyectados como sombras en las paredes. Cuando distinguió la silueta de un hada, emitió un suspiro y cerró los ojos. Al día siguiente, su nieta fue a despertarlo; el cuento que debían haber leído la noche anterior en su manita. No entendió su mueca relajada. Lo que le contaron fue que el abuelo había empezado un viaje especial. Ahora cada uno comenzaba una nueva aventura; como esas que leían cada noche, juntos.

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Sobre mí

La forma que tengo de vivir es a través de la creatividad. La escritura, la música, las actividades que me permiten trabajar con las manos… La naturaleza me inspira y me ayuda a respirar en este mundo en el que las prisas me ahogan. El mar, el bosque, la montaña… Lugares en los que soy feliz.

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