Noche de Reyes

Cuando Carlota se metió en la cama tenía los pies fríos y el estómago caliente por el champán. La alegría de la tarea cumplida la acompañó un instante en el que no dudó en poner los pies congelados sobre los de Ander, aclimatados a la temperatura idónea que había bajo el edredón.

Él roncaba, casi con timidez, pero roncaba. Desde que cogió unos kilos de más se había convertido en la desesperante rutina que a ella le sumía en un insomnio ya olvidado. Desde que nació la niña, el tiempo de dormir era sagrado y nunca se desaprovechaba. Pero de aquello hacía ya tres años.

Los pies empezaban a entrar en calor cuando una idea le abrió los ojos de golpe y, en el peor de los casos, para el resto de la noche: no había apagado las luces del árbol. Se visualizó a sí misma poniéndose las zapatillas, abriendo la puerta de la habitación, atravesando el pasillo estrecho y apagando las luces. Pero mientras lo hacía, parecía que el sueño ganaba la batalla que llevaba perdiendo una semana.

Se imaginó a Celia levantándose en plena noche para pedirles algo. Sus ojos grises vislumbrarían la luz que salía del salón y se asomaría, tal vez con temor. Con nerviosismo, seguro. La magia materializada bajo el árbol de Navidad. Imaginar que se perdería ese brillo en la mirada de su hija estuvo a punto de volver a levantarla de la cama, pero un agotamiento mayor pudo con ella.

Los pies le dolían después de la cabalgata. Había estado en primera fila, la pequeña en sus brazos agitando los suyos en el aire mientras canturreaba las canciones que sonaban por megafonía. A la mañana se había pateado la ciudad en busca del detalle definitivo para su suegra. Pero la culpa no era más que suya por haber decidido llevar tacones. Un cinco de enero, a quién se le ocurre.

El sueño estaba a punto de sumirla en su mundo onírico cuando un leve ronquido la sorprendió. Giro en sueños de su compañero de vida, manotazo en la cara y pies, otra vez, fríos. Ella refunfuñó sin querer. Aun durmiendo era un desconsiderado.

Empezó a dar vueltas a la sensación que la acompañaba desde hacía días. Una rabia animal se adueñó de su estómago y le hizo revolverse en la cama. No podía evitar repetir las ideas que la emponzoñaban cada vez más. Aquel era otro año más en el que todo el peso de las fiestas recaía en ella. Otro año más que se quedaba sola tras acostar a la niña. Otro año más que sus Majestades solo le dejarían lo que ella había pedido junto a su propio zapato.

Miró al techo con tristeza. Se suponía que eran fechas para la felicidad, para disfrutar de la familia. Pero ella no veía más que una lista de tareas a la que debía enfrentarse sola. Mientras su compañero de aventuras roncaba con tranquilidad las noches que ella pasaba en vela.

Los ojos abiertos como platos y los pies congelados. Había perdido la batalla. No tuvo más opción. Se calzó las zapatillas de casa y se levantó con pereza, arrastró los pies por el pasillo y apagó las luces del árbol.

Antes de volver a la cama se asomó a la habitación de la niña. Su manita descansaba sobre su barriga que se movía abajo y arriba. El ronquido que emitía se asemejaba al de su habitación pero, en ella, resultaba adorable.

La sonrisa se ensanchó. Un bostezo la sorprendió apoyada en el marco de la puerta y los recuerdos de su infancia volvieron a su memoria. Por primera vez, trató de recordar a su madre en aquella época. La sonrisa cansada siempre estaba ahí. Pero un aura de felicidad la envolvía. Al menos, cada vez que ella estaba implicada.

Volvió a la calidez del edredón. Ander volvió a dejar que los cubitos de hielo que tenía por pies se adhirieran a su piel. Carlota volvió a bostezar y el deseo de que llegara el día siguiente, la ilusión de ver la magia personificada logró lo imposible. Al fin, se durmió.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s