Un texto sobre “Aurora en la oscuridad”

El pasado lunes, 19 de marzo, tuve el placer de participar en la presentación de la novela de Salvador Robles Miras “Aurora en la oscuridad”. A continuación os dejo el texto que leí con intención de mostrar lo que se puede encontrar en esta novela que engancha desde la primera página.

La imagen está tomada de Pixabay, su autor es Bru-nO.


 

Aurora en la oscuridad.

El título de la novela. Un momento que a mí se me antoja el más complicado del proceso de escritura: elegir el título. Plasmar en una frase, en ocasiones incluso en menos, el camino por el que nos llevarán las palabras de una historia de más de trescientas páginas.

Tras leer la novela me planteé qué otro títulos la podrían haber presentado. Aurora en el infierno. Aurora en el silencio. Incluso, Aurora en la soledad.

Pero, ¿qué tiene la oscuridad para que acompañe a la víctima de esta novela en el título? Tal vez sea que en ella se esconden fantasmas, nuestros miedos. La oscuridad propicia momentos de angustia, incertidumbre. El dolor, la tristeza, la ira, la venganza y la pena, tornan oscuros los recuerdos más luminosos que alberga el ser humano.

Pero no solo eso. Sirve la oscuridad para ocultarse, para esconder los impulsos. Otorga una falsa sensación de seguridad a quien planea romper la del prójimo.

Las calles se transforman al caer la noche. Un lugar que de día luce apacible, de noche puede mostrar rincones oscuros que a unos infunden temor y brindan oportunidades a otros. Y es que, como muchos hemos grabado ya en nuestra mente con fuego y hielo, la noche es oscura y alberga horrores.

Hay horrores que viven en nuestra mente, se manifiestan en forma de pesadilla incluso con los ojos abiertos. Tan temibles como los tangibles, los que amenazan con acabar con nuestra vida o la de nuestros seres queridos. Horrores que paralizan, que visten la mirada de odio y rabia, horrores que desatan escalofríos por la espalda.

Hay horrores que encontramos en estas páginas y que, por desgracia, se asemejan a los que nos atormentan en la realidad. Ver el sufrimiento de una madre y un padre y como un ser oscuro que le ha quitado la vida a su retoño es capaz de seguir con la suya sin remordimientos. Seres oscuros que habitan las aulas y aprovechan su autoridad para satisfacer deseos carnales con quien no corresponde. Seres oscuros con apariencia de abuelita y hambre más voraz que la del lobo.

Y es que es así, lo terrible, y a la vez lo maravilloso, de la literatura es la capacidad que tiene de ponernos en situaciones que para nosotros los lectores son ajenas pero que podrían ocurrir en nuestro vecindario. Además de la posibilidad que nos ofrece de ver a ese ser oscuro, sus actos, sus mentiras, su modus operandi. Tal vez para enseñarnos cómo vencerlo, o por lo menos a defendernos. Tal vez para hacernos más conscientes. O simplemente, para hacernos pensar. Algo que, en mi opinión, últimamente escasea.

Por fortuna, en toda oscuridad hay un punto luminoso. Una esperanza, una salida. La oportunidad para vencer al mal. La luminosidad la aporta Cecilia Fresnedo, protagonista de la novela. Una mujer fuerte, incansable, capaz de ver las atrocidades cometidas por el ser humano sin apartar la mirada. Se enfrenta a las dificultades y lucha por averiguar la verdad. Bajo mi punto de vista, un fiel reflejo de la realidad. Pues allá donde mire veo mujeres fuertes, luchadoras, mujeres que no se rinden, mujeres apasionadas por encontrar su verdad.

Aurora en la oscuridad invita a reflexionar acerca de muchos aspectos de nuestra existencia. Algunos capítulos hacen hervir la sangre, la rabia impulsa la lectura en esos puntos. Sin embargo, no solo muestra la atrocidad de un acto violento, hay mucho más. Actitudes a las que nos hemos acostumbrado, hechos que nos arrastran a la oscuridad, lo queramos o no. Pero también hay hueco para la más grandiosa de las emociones, el amor. La fuente de luz por excelencia. El motor de nuestra vida aunque haya quien no sea consciente de ello.

Y yo me pregunto, ¿De quién depende que la luz venza sobre la oscuridad? ¿De quién sino de nosotros? Habitantes de este mundo y protagonistas de nuestra propia historia. Tenemos nuestras armas, entre otras, un buen puñado de libros y todo lo aprendido en ellos. Cómo emplearlas es nuestra responsabilidad. En nuestra mano está la decisión del título, la frase que defina la historia que se cuenta en nuestras páginas.

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