El ritual

A pesar del tiempo y los días, que pasaban sin resultado alguno, mis ilusiones aumentaban. No era algo lógico ni racional. Era algo que ocurría. Se expandía por mi piel, correteando en escalofríos, dejándose ver en el brillo de mis ojos.

Me ayudaba a levantarme cada mañana y en ocasiones, aunque no lo creas, me dotaba de una fuerza sobrehumana. Sonreía, caminaba dando saltitos, reía sin importarme nada. Soñaba con los ojos bien abiertos esperando en el andén del metro. Los auriculares puestos, la carpeta bajo el brazo.

Algo también debía estudiar porque aprobar, aprobaba. Salía para divertirme y vivir. Pero siempre en algún momento del día, después de clase o de tomar algo con amigas, siempre, me apetecía volver a casa.

Era como un ritual. La chaqueta sobre la silla del salón, el fular y el bolso en el suelo, mi pelo en una coleta muy mal hecha. A medida que mis dedos descubrían la melodía, el sonido del piano me envolvía y me hacía desaparecer. Mi cara relajada y la sonrisa, innata. Sin tensión, ni presiones. Sin miedo.

Aún hoy, en ocasiones, lo intento. Busco en algún rincón esa ilusión. Repito el ritual. Ya no tanto como cada día. Y es que, ahora, de aquello solo guardo la esperanza. Esperanza de volver a sentirlo. Esperanza de volver a ser yo.


Encontré este texto entre papeles, con la fecha en la esquina inferior izquierda: 20-1-2011 A punto de cumplir diez años de aquel día, de esa confesión, es bonito poder decir que el ritual sigue funcionando.

A veces.

2 Comments

  1. Hermoso relato, me encanta el ambiente de melancolía que transmite, las sensaciones que uno es capaz de percibir plasmadas en cada palabra. Mientras leía, podía imaginar un sitio gris y lleno de nostalgia. Esa última frase es como un rayo de sol en medio de tantas reflexiones.

    Como amante que soy de los cuentos y toda forma de literatura, te felicito por tu blog, acabo de descubrirlo pero quiero leer tus posts porque me encanta descubrir nuevas historias.

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias. Sí, melancolía podría ser una buena etiqueta para el texto. Pero me gusta buscar, como dices, un rayo de sol en las reflexiones y en las vivencias.
      Te doy la bienvenida al blog, espero que disfrutes de las historias que puedes encontrar por aquí… Hay un poco de todo. 🙂
      ¡Un saludo!

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